
Es la interrupción del paso normal de las materias fecales por el intestino. Es más frecuente en el intestino delgado que en el grueso.
Causas. Torsión de una parte del intestino; compresión por un cáncer o tumor; materias fecales endurecidas; hernias estranguladas; cálculos de la bilis acumulados en el intestino; parálisis del intestino.
Síntomas. Suspensión de las evacuaciones. Cuando la obstrucción no es completa, las deposiciones son en forma de cintas largas y delgadas recubiertas de moco y sangre; el vientre está hinchado;
los vómitos contienen primero alimentos, después líquidos y finalmente materias fecales. Si no se da pronto alivio, la parte dañada del intestino se gangrena y viene la peritonitis.
Tratamiento. Lo primero acudir al médico; es inútil dar al enfermo purgantes o lavativas; compresas alternadas frías y calientes; cataplasmas de barro y cuajada de leche; la cataplasma de papa cruda rallada obra como desinfectante; lavativa preparada con un kilo o kilo y medio de café tostado por un litro de agua, estando templada se inyectará lentamente con cánula o tubo largo. Hojas de hinojo 15 grs.; hojas de fique (penca de cabuya) 10 grs. Se hace cocimiento y se toma durante el día. Véase cólicos en el índice de enfermedades de mi libro Plantas Medicinales.
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La glándula el hígado está situada al costado derecho deb del pulmón y es la más grande del organismo del hombre. Deb del hígado se encuentra la vesícula biliar, bolsita que sirve de pósito a la bilis que es un líquido secretado por aquel, el cual vierte en el intestino durante la digestión e interviene en la digest de las grasas; por eso los enfermos cuyo hígado no produce t tante bilis difícilmente pueden digerir bien las grasas y deben
toncer suprimir éstas lo más que puedan. En un adulto normal el hígado produce más o menos un litro de bilis cada día. Esta sustancia excrementicia es análoga a la orina y envenena la sangre si no es evacuada por el intestino diariamente. Es de gran importancia para la vida la buena función del hígado, porque esta glándula constituye una de las defensas orgánicas más maravillosas, pues recibe sangre venosa y productos de la digestión que se encarga de purificar; emulsiona además las grasas y favorece la expulsión de los excrementos, pues la bilis les sirve como lubricante y es un purificador poderoso de los intestinos, la vesícula biliar puede inflamarse por enfermedades infecciosas generales. Por infecciones del intestino que al propagarse por los conductos de la bilis, pueden llegar a infectar la vejiga de la hiél, dando lugar a su inflamación que a veces es crónica por estancamiento de la bilis a causa de obstáculos en los conductos de salida, lo que produce dilatación de la vejiga, la irrita y facilita la inflamación de dicha vejiga de la hiél. Porque los cálculos de la vejiga muchas veces al salir producen heridas que pueden infectarse y originar una inflamación.
Síntomas. Fiebre alta y dolor al tocar o apretar la vejiga de la hiél. A veces hay ictericia.
Tratamiento. Reposo absoluto en cama. Combatir el estreñimiento que es el mayor enemigo del hígado. Tratamiento general de las enfermedades infecciosas. No tomar leche; en cambio mucho zumo de frutas. Evitar los desarreglos digestivos, evitando el alcohol, exceso de grasas y los excitantes como ají, pimienta, aliños, té, café, dulces. La cirrosis es el endurecimiento o degeneración del hígado; la causa común es el alcoholismo. También es provechoso el ayuno por uno o dos días y las cataplasmas de barro sobre todo el vientre durante la noche. En mi libro Plantas Medicinales encontrará las que son propias para las enfermedades del hígado.
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Es la inflamación aguda o crónica del apéndice y de la parte del ciego vecina a aquel. El apéndice queda en la parte inferior del ciego, al lado derecho del vientre. Es órgano de gran importancia, pues secreta antitóxicos para neutralizar los que se producen en las putrefacciones intestinales. La acción destructora de los microbios que tiene el apéndice, es semejante a la de las amígdalas; por eso cuando a una persona se le han extirpado las amígdalas está más expuesta a padecer apendicitis, por el mayor recargo que le queda al apéndice en su oficio.
Síntomas. Dolores agudos que repentinamente se presentan al lado derecho de la parte inferior del vientre, no permitiendo la menor presión en ese punto; la fiebre suele ser alta. El pulso que al principio es de 100 por minuto, se va haciendo cada vez más rápido. Si la lengua está seca, el pronóstico es más desfavorable, mientras que siendo húmeda, el proceso inflamatorio debe ser menos intenso. Los dolores van aumentando hasta hacerse intolerables. Apretando el lado izquierdo del vientre con la mano y separando ésta rápidamente, siente el enfermo un dolor agudo en el lado derecho, donde se halla el apéndice. A veces los dolores se manifiestan en otro punto del vientre, debido a una posición anormal del apéndice o a su longitud desmesurada. Palpando la región del apéndice se reconoce ya desde el principio una zona dura situada profundamente.
Tratamiento. Acostarse y permanecer boca arriba. No dar purgantes ni lavativas, pues aumentan el peligro de perforación. Desinflamar el intestino con cataplasma de barro sobre todo el vientre, la que se mantendrá día y noche; si no se emplea ésta, se aplicará cataplasma de cuajada de leche bien fría y se dejará toda la noche. En los primeros días el ayuno debe ser absoluto, dando únicamente al enfermo agua azucarada para calmar la sed o infusiones débiles de manzanilla o menta, en pequeña cantidad cada vez. Para calmar los vómitos, tomar un poco de agua helada. Remedios caseros acostumbran los siguientes: se tuestan chochos chiquitos hasta queden color de café oscuro y se muelen; se toma para cada pocilio de agua azucarada media cucharada dulcera, tres veces al día. Otro remedio es cebolla blanca en pedazos, freiría en aceite de almendras, envolver en hojas de higuerilla y aplicar caliente la cataplasma en la parte adolorida; tomar también una cucharadita de aceite de oliva.
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El ano es el orificio en que termina el tubo digestivo y el que da salida a los excrementos. Las dolencias más comunes del ano son:
Prolapso del recto. Ocurre generalmente en niños y mujeres y consiste en la salida del intestino al defecar. La causa principal es el estreñimiento que debilita los músculos correspondientes.
Tratamiento. Normalizar la digestión, refrescar el vientre con cataplasmas de barro durante el sueño y observar régimen vegetariano y de mucha fruta. Véase la palabra estreñimiento. Con compresas o cataplasmas calientes se facilita la introducción del intestino.
Escozor y picor del. Es una sensación mezcla de picor, cosquilleo, escozor y hormigueo. Sus causas pueden ser: eczemas, gusanos, diabetes, enfermedades nerviosas, eliminación de sustancias perjudiciales por las glándulas de los alrededores del ano.
Tratamiento. Limpieza, lavados con infusión de manzanilla y lavativas pequeñas con lo mismo. Evitar el alcohol, café, pimienta, sal, tabaco.
Fisura del. Son úlceras estrechas alargadas que duelen mucho durante o después de evacuar, causadas por dilatación exagerada del ano por causa del estreñimiento.
Tratamiento. Combatir el estreñimiento. Al acostarse cataplasma de barro sobre el vientre toda la noche, en combinación con otra en la parte afectada. Lavar el ano a menudo con infusión de manzanilla.
Fístulas del. Son un canal que el organismo abre para sustancias extrañas de abscesos o tumores y que no deben cerrarse, porque se impediría la obra de defensa del organismo; supuración que persiste por mucho tiempo, con intervalos. La causa es la acumulación de impurezas por putrefacciones intestinales y mal régimen alimenticio.
Tratamiento. Normalizar la digestión; refrescar las entrañas con cataplasma de barro sobre todo el vientre durante la noche. Después de evacuar, limpiar el recto mediante una lavativa de un cuarto de litro de la infusión de manzanilla, malva, llantén. Si no viniere la curación, acudir al cirujano.
Tumores del. Se forman a consecuencia de acumulación de materias extrañas debido a crónicos desarreglos digestivos. La causa principal es el estreñimiento.
Tratamiento. Dieta exclusiva de frutas; emplasto de barro al rededor del vientre y ríñones, pasando también por entre las piernas esta sustancia envuelta en lienzo delgado.
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