Ojos Llorosos
Lavarlos varias veces con un algodón impregnado en agua de rosas, en hamamelis o en una infusión de tomillo. Las ojeras desaparecen aplicándoles unas compresas de algodón embebido en leche caliente.

Lavarlos varias veces con un algodón impregnado en agua de rosas, en hamamelis o en una infusión de tomillo. Las ojeras desaparecen aplicándoles unas compresas de algodón embebido en leche caliente.
Si los párpados se hinchan o enrojecen, no abusar de los colirios, a menudo demasiado astringentes.
Emplear en cambio infusiones tibias de lirio.
Tratamiento. Apliqúense compresas calientes de aceite, semilla de linaza o de infusiones de manzanilla. También favorecen la salida del pus los baños calientes de los ojos con infusión de malva. Aplicar una pequeña compresa de cebolla ligeramente tibia sobre el orzuelo. Incipiente se cura con aceite de higuerilla.
Es la inflamación de las glándulas secretoras de grasa que existen en el borde libre de los párpados. Provoca rápidamente la supuración de la glándula afectada, que toma el aspecto de un pequeño grano.
Se curan en poco tiempo si entre los dedos del pie en donde salgan se pone un poco de algodón en rama empapado en aceite de ricino (higuerilla).
Para conseguir la completa curación del ojo enfermo, es preciso procurar antes la curación radical del organismo entero, pues la experiencia ha confirmado que el dolor de ojos puede sanar sin necesidad de un tratamiento local. Sin más precaución que evitando errores que se cometen muchas veces: fatiga excesiva de los ojos, malas condiciones de iluminación, luz móvil, lectura en el tranvía o en el tren, uso de lentes mal graduados, uso de sustancias nocivas para el embellecimiento, etc.
Es un error concretar el tratamiento únicamente al órgano afectado. Es indispensable sobre todo conseguir la normalidad digestiva. Las dolencias de estos órganos adquiridas por causas externas, necesitan las aplicaciones desinflamantes como el barro o la cuajada de leche.