Homeopatía para enfermedades de la piel
De ahí que en homeopatía nunca se usen aplicaciones locales para el tratamiento de las denominadas enfermedades de la piel, pues se considera que las susodichas aplicaciones actúan en forma supresora, implantando la enfermedad en el interior del organismo y llevándola a adoptar una forma crónica. La ley de Hering es sumamente importante en la práctica homeopática, puesto que traza el curso natural que deben seguir los procesos morbíficos y curativos. Como afirmara el mismo Hering: Sólo permanecen sanos y están realmente curados aquellos pacientes en quienes los síntomas han desaparecido en orden inverso a su desarrollo. No se justifica que el médico trate de acortar el proceso.
El debe respetar las etapas de la enfermedad. Sólo puede prescribir, basándose en los síntomas que se presenten en una determinada etapa, y esperar que el remedio de plantas medicinales en ocasiónes y es prescrito conduzca la enfermedad hacia la curación. Se desprende, por tanto, que si no se respeta el proceso natural de la enfermedad y la recuperación se causará daño al paciente. Cabe señalar que la escuela homeopática ha aprendido por experiencia que el tratamiento alopático de una enfermedad aguda puede producir en el paciente una enfermedad crónica incurable.

