Vomito Tratamiento
Tratamiento. Mientras se averigua la causa, debe abstenerse de todo alimento. El vómito repetido de origen nervioso se calmará tomando el enfermo una infusión de valeriana y pasiflora y chupando pedacitos de hielo.

Tratamiento. Mientras se averigua la causa, debe abstenerse de todo alimento. El vómito repetido de origen nervioso se calmará tomando el enfermo una infusión de valeriana y pasiflora y chupando pedacitos de hielo.
Es el acto de expulsar violentamente por la boca el contenido del estómago. Los deseos de vomitar se llaman náuseas. Es un síntoma que puede aparecer en muchas enfermedades, como inflamación del estómago, úlcera o tumor del estómago, cálculos de los ríñones, uremia, peritonitis, enfermedades del hígado y de la vejiga biliar, en las mujeres inflamación de los órganos sexuales. Pero la causa más frecuente es la indigestión. Puede también deberse a intoxicaciones agudas o crónicas como el vómito de los alcohólicos, fumadores, etc.
Síntomas. Cefalea, dolor lumbar intenso, malestar general, fiebre, vómitos, aparición de pequeñas manchas rojizas sobre la piel, que bien pronto se convierten en pústulas. Para curar la viruela, afirma un autor, bastan 3 días, y hasta en los peores casos, sólo con el crémor tártaro, remedio seguro que nunca falla. No deja marca, ni causa ceguera; es tanto preventivo como curativo. Fórmula: una onza de crémor tartárico disuelto en media botella de agua hirviendo, tomada cuando está fría, a cortos intervalos. Se puede tomar a cualquier hora. El mismo remedio, es de suponer, y digno de probarse, sería eficaz para toda clase de fiebre, por maligna que sea.
Tratamiento. El mismo que se ha dado para el sarampión y escarlatina y además aislamiento del enfermo para evitar que contagie a otras personas. Iluminar la habitación del enfermo con luz roja, poniendo telas rojas en las ventanas y usando bombillas eléctricas de luz roja, lo que facilita la erupción y disminuye el número de cicatrices permanentes después de la curación. Para evitar el picor de la erupción es bueno untar las pústulas con aceite de vaselina boricada. También son útiles las compresas derivativas para calmar el picor y evitar que el niño se rasque.
Vigilar la alimentación desde el punto de vista calcáreo, reduciendo el uso de los alimentos que la contengan en exceso. A cierta edad es preferible alimentarse de frutas, pescado, pollo, cordero y evitar la vaca y el carnero. Añadir, por vaso, 10 a 15 gotas de ácido fosfórico diluido, para evitar depósitos osificantes.
Tratamiento. Ante todo suprimir las causas. En la cama conviene tener los pies elevados 10 ó 15 centímetros sobre el lecho para facilitar la circulación de la sangre. Evitar los alimentos picantes, el exceso de alimentos y la sal, así como reducir la cantidad de líquidos. Es útil la aplicación de una venda elástica y que se enrolla en las piernas. Frotación de agua fría diariamente al despertar. Baños genitales.
La posición continua y prolongada de pie favorece la dilatación de las venas de las piernas, porque la inmovilidad contraría la subida de la sangre, así como el andar y el ejercicio la facilitan; por eso las várices son más frecuentes en las profesiones que obligan todo el día a estar de pie. La sangre impura, por lo mismo que está cargada de sustancias extrañas, es espesa y viscosa y se moviliza más dificultosamente.
Es la dilatación de las venas en general. Esta dolencia es consecuencia de impurificación y mala circulación de la sangre y algo de herencia en cuanto a la predisposición. Ropas apretadas, fajas, corsés, ligas, cinturones y toda presión continua y prolongada sobre el cuerpo dificultando la circulación obligan a la sangre a permanecer en mayor cantidad en parte determinada, con lo que se favorece la dilatación de los vasos sanguíneos y la sangre tarda más tiempo para renovarse en los ríñones, pulmones o piel.
Tratamiento. No requiere grandes cuidados, por ser una enfermedad muy benigna y que cura por sí sola. El tratamiento será el mismo del sarampion con los consejos dados en el de la viruela.
Síntomas. La incubación dura 15 días aproximadamente. Durante el período de invasión (dos días), aqueja al niño fatiga fácil. Aparece la erupción, caracterizada por manchitas rojas en cuyo centro sobresale una diminuta vesícula más clara, del tamaño de una cabeza de alfiler. La vesícula crece y toma un aspecto opalescente al tornarse purulenta, por último se seca y forma una costra. En la boca se forman ulceraciones parecidas a las producidas por el afta. La erupción va acompañada de picazón y de fiebre poco elevada.